¡Morir para vivir!

Morir para vivir

¡Morir para vivir!

  Una experiencia de vida desde mi dolor personal

Soy Alejandra Reyes Coloma, una mujer apasionada por la vida y la naturaleza, una mujer a la que la música le llena el alma.  Madre de dos lindas niñas; dos estrellas que iluminan mis días.

 Hoy vivo la vida disfrutando la paz interior lograda, disfruto del silencio y la quietud, que me ha permitido conectarme con mi poder personal. El estar aquí y ahora, trabajando en mí día a día y en particular en mi vulnerabilidad.Habilidades y técnicas que aprendí en mi proceso de coaching.

El compartir mi testimonio de vida es muy especial, mueve fibras muy sensibles de mi alma, he logrado estar en paz conmigo, sanar heridas muy profundas, he aprendido a quererme y a partir de ese “lugar” ver la vida y el mundo de una manera distinta.

El coaching me brindó múltiples herramientas poderosas que cambiaron mi vida por completo en todos los ámbitos.

Hace cuatro años teniendo 38 años padecí un cáncer de mama bastante agresivo, estaba aterrada, padecí mucho, pero hoy puedo decir que gracias al CANCER, a lo mucho que sufrí en todo el proceso encontré mi Propósito de vida, encontré mi Misión y visión.

En esa época e incluso antes de la detección de la enfermedad, viví muchos duelos, no me atreví a habitarlos ni a sentirlos en su momento, vivía corriendo, no escuchaba a mi cuerpo y muchas otras señales más. No paraba, cargaba numerosas mochilas ajenas, llevaba penas ajenas.  Me convertí en una guerrera aprendí a crecer sin confiar en otras personas, sin pedirle nada a nadie, sin confiar en que algo o alguien me pueda sostener. Me acostumbré a ser yo quien tenga que dar sostén y soporte a muchísima gente, me convertí en una torre de hierro dispuesta a proteger a la gente que quería e incluso al mundo entero, olvidándome de alguien muy importante: de MI.

Deseosa de un cambio radical y en la búsqueda de hacer algo que me llene, que le dé un giro importante a mi vida, hace dos años estudié un diplomado en Isil “Herramientas para llevar equipos de alto rendimiento” , al finalizar declaré que me convertiría en Coach y que acompañaría a aquellas personas que estén atravesando una enfermedad. 

Desde la visión del Coach, pude ver en mi a una persona con muchos deseos de vivir, que había experimentado un inmenso dolor y gran sufrimiento, descubrí a una persona que desde niña aprendió a evadir su pena y dolor, que no supo pedir atención y cariño. Encontré a una persona que aprendió a vestirse con una armadura y ocuparse de los demás. Este descubrimiento me dio la oportunidad de encontrar y declarar que debo AYUDAR A LAS PERSONAS que puedan pasar por experiencias similares. 

Desde la experiencia vivida durante la época que estuve delicada tuve la oportunidad de compartir mucho con otras pacientes y sentía que de una u otra manera lo que les decía las hacía pensar diferente, les levantaba el ánimo, lograba sacarles una sonrisa y hasta me atrevía a darles consejos.  Ellas me veían intentando llevar la enfermedad de la mejor manera y con buen ánimo, tenía claro que la enfermedad que padecíamos iba de la mano con las emociones y no podía dejarme vencer, la enfermedad podía ganarme la batalla. Todo lo cual hizo que tomara la decisión de acompañar a otras personas, ayudarles a que se dieran cuenta que siempre había oportunidad de seguir luchando y ser mejores día a día, tenía mucha ilusión de apoyar con un granito de arena en que conviertan su enfermedad en aliada y que había una razón por la que nos tocó vivirla, que esa era la oportunidad para desde ella aprender a vivir mejor.

Después de dos años puedo decir ¡GRACIAS!, gracias a la vida y a todos los ángeles que me guiaron y apoyaron de una u otra manera a seguir la ruta trazada, que confiaron en mí. Después de un arduo pero maravilloso trabajo personal y el magnífico acompañamiento de mi escuela Asersentido estoy convencida que “Mientras tengamos vida hay siempre una oportunidad “.

Estos espacios me permitieron apreciar el poder del lenguaje y de las declaraciones, a la vez me di cuenta de que antes de ayudar a los demás había tanto que trabajar en MI.     

Volví a conectarme conmigo, con mi cuerpo, con mis emociones que las había adormecido y escondido por tantos años, aquietando un poco a la mente, cerré muchos duelos que aún estaban pendientes. Es muy bueno hacerlo uno se siente más liviana, a la vez espiritualmente pude recordar tantas cosas e ir integrándolas en mi vida, realmente ha sido algo mágico.  

Ahora me doy cuenta que la vida es como el mar, hay que dejar que nos lleve hacia la dirección que el desea llevarnos. También aprendí que puedo conectarme conmigo misma, el sentir y disfrutar las pequeñas cosas de la vida, cosas que antes no las veía, en los colores y olores de las flores, la maravilla de un nuevo amanecer, una puesta de sol,  un día lluvioso. Lo rico y sabroso de tomar un buen café, de disfrutar y ver crecer a mis hijas. 

Actualmente estoy cumpliendo mi declaración, me convertí en Coach Ontológico integral. Trabajo con un inmenso amor incondicional, estoy al servicio de personas en procesos con enfermedad.  Ayudando a comprender a las personas que las enfermedades son respuestas del cuerpo a distintas situaciones y emociones. Trabajar en alineación de la mente, los sentimientos y el cuerpo. Compartir su sufrimiento y dolor para desde ese lugar entender las experiencias y ayudar a lograr una visión de paz y armonía. Es realmente mágico que pueda estar acompañando a personas en estos espacios.

Acompañar a otras personas es muy hermoso. Poner al servicio de ellas las herramientas adquiridas en la escuela, con la finalidad de darles una visión distinta de la experiencia por la que están pasando, es realmente mágico. Ayudar a que se den cuenta de que a pesar del gran dolor y sufrimiento que experimentan, los frutos y logros obtenidos son maravillosos y les ayudaran a sobrellevar e incluso superar su enfermedad. 

Siendo alguien que ha experimentado la dureza de la enfermedad y sus secuelas, para mí es un reto maravilloso y me llena de ternura ponerme al servicio de ellos. Es súper duro y doloroso atravesar todo ese proceso, se apagan las esperanzas, los sueños, todo se ve de color negro, se pierden las fuerzas y las ilusiones. Algunas personas reaccionan encerrándose en ellos, hay otros para los que no pasa nada y no lo aceptan, algunos otros superar la enfermedad solos, entre otros casos. Lograr que esta persona pueda aceptar, abrazar y convertir su enfermedad en aliada es un movimiento súper grande ya que después de eso puedan construir una nueva vida y entender que por algo les tocó vivirlo. 

Actualmente he tenido la oportunidad de realizar varias charlas orientadas al mundo emocional y fui relatora en un taller donde asistieron 60 personas, que han padecido CANCER.  No tengo palabras para describir todas las emociones vividas en ellas, solo puedo decir que fue realmente HERMOSO, me siento honrada y agradecida por poder poner al servicio desde mi dolor personal todo lo aprendido y trabajado en mi proceso. Acompañar a personas en esos espacios, conocer así lo importante del mundo emocional y corporal en una enfermedad, es realmente mágico. 

Dentro de mis aprendizajes, he integrado que sé que vienen oportunidades maravillosas, nuevos comienzos. Para mí la vida es seguir, siempre con pausas, con estar conectada integralmente. Encontrando el equilibrio que da Paz y tranquilidad. Confío en que las cosas se alinean a su ritmo. De esta manera aparecen oportunidades maravillosas. He entendido lo importante que es confiar que todo avanza que está en movimiento, aunque no se vea. 

Que todo llega en el momento correcto. Mantener y atesorar cada vivencia, en todas hay lecciones. Confiar en mí, en “un otro” y en “lo otro”, dejarse sostener y así saber que en cada vivencia hay lecciones y siempre hay algo por aprender.

Ahora vivo día a día sorprendida por los regalos que me da la vida. Vivo disfrutando un día a la vez. Permitiéndome sentir, descansar, conectarme con “otro”, con la hermosa naturaleza y las cosas simples de la vida. 

Mi compromiso es seguir sirviendo con amor incondicional con todo  el corazón, seguir estudiando y trabajando en Mí.Quiero terminar agradeciendo una vez más  a mi gran Escuela Asersentido, ¡Son seres realmente MARAVILLOSOS, GRACIASS!

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